
La industria del envase y embalaje mexicano enfrenta un punto de inflexión. México importa 27 veces más cartón corrugado del que exporta, una dependencia crítica que se agudiza ante la imposición de aranceles del 25% y 50% al acero y aluminio por parte de México y Estados Unidos. Durante el panel “Impacto geopolítico y económico” presentado en THE FOOD TECH 2025, líderes de organizaciones como CANAINCA, ANFEP, ANIPAC y AMEXICOOR advirtieron que estas medidas, aplicadas sin distinción entre usos industriales y alimentarios, amenazan con encarecer costos logísticos, frenar inversiones y desestabilizar cadenas de suministro ya frágiles.
El gravamen indiscriminado que toca el fondo del producto
El impacto de los aranceles se visualiza con claridad en productos cotidianos. En una lata de frijoles, el envase representa hasta el 60% del valor total del producto. Si se aplican tarifas a contenedores vacíos, como ya ocurre con la cerveza, el incremento de precio llegará directamente al consumidor final. Los panelistas señalaron que estas medidas carecen de lógica proteccionista cuando México carece de producción nacional suficiente para sustituir las importaciones.
La mayoría de acero y aluminio aptos para uso alimentario provienen de China, Japón y Europa. La falta de diferenciación en las políticas arancelarias pone en riesgo la competitividad de los productos mexicanos en mercados internacionales. Según los participantes, clasificar bajo la misma tarifa el acero para construcción y para alimentos es un error estratégico que castiga a sectores que dependen completamente de insumos importados.
Incertidumbre que paraliza decisiones de inversión
Más allá de los números, la volatilidad geopolítica genera un efecto paralizante en las decisiones empresariales. Jesús Núñez, presidente Zona Norte de la AMEE, compartió casos concretos de cargas detenidas en frontera por cambios abruptos en políticas comerciales estadounidenses. Esta incertidumbre impacta directamente en las decisiones de capital (CAPEX) de las empresas y obliga a operar bajo esquemas de contingencia sin visibilidad clara.
Muchas compañías han adoptado una postura de espera, postergando inversiones hasta que se definan las reglas del juego. Esta parálisis afecta la eficiencia operativa, la capacidad de respuesta ante cambios en la demanda y la estabilidad de cadenas de suministro que funcionaban con márgenes operativos ajustados. Los panelistas coincidieron en que la falta de certidumbre regulatoria es, en algunos casos, más perjudicial que los aranceles mismos.
Diversificación y sustitución como estrategias de supervivencia
A pesar del panorama desafiante, los líderes del sector identificaron oportunidades en la coyuntura actual. México posee el segundo mayor número de tratados comerciales globales, con acuerdos vigentes con 51 países. Sin embargo, el 86% de sus exportaciones se dirigen a Estados Unidos, lo que lo mantiene vulnerable ante decisiones unilaterales de Washington.
La diversificación de mercados y la sustitución de importaciones emergen como estrategias clave. En sectores como el cartón corrugado, plástico y envases metálicos existe potencial real para desarrollar capacidades locales y reducir la dependencia externa. El fenómeno del nearshoring ofrece una ventana, aunque requiere producir con valor agregado, innovación y cumplimiento normativo riguroso.
Cumplimiento normativo como escudo comercial
En este contexto, el cumplimiento de reglas de origen, certificaciones, trazabilidad y auditorías se convierte en un diferenciador clave. Liliana Pérez, presidenta de la ANFEP, presentó el modelo de las “6 S” que su organización promueve para asegurar el cumplimiento ante normativas como la FSMA 204, que exigirá trazabilidad completa en productos alimentarios exportados a Estados Unidos.
Certificar procesos de manufactura, clasificar correctamente productos, demostrar contenido regional y garantizar transparencia en la cadena de suministro son acciones que pueden exentar a productos mexicanos de aranceles injustificados. Como lo definieron los panelistas, “hablar el lenguaje de Trump” implica demostrar con hechos que México cumple con estándares internacionales, más allá de promesas políticas.
La unidad del sector como factor de resiliencia
Otro eje central fue la importancia del asociacionismo como herramienta de defensa colectiva. Los representantes de CANAINCA, ANFEP, ANIPAC, AME y AMEXICOOR enfatizaron que la colaboración intersectorial es fundamental para enfrentar desafíos comunes. Compartir información estratégica, construir políticas industriales que trasciendan cambios de gobierno y generar sinergias entre proveedores, fabricantes y exportadores son pasos necesarios.
Los panelistas también destacaron la necesidad de profesionalizar a la industria y capacitar en inteligencia de negocios. Entender eventos geopolíticos globales, desde conflictos en Ucrania hasta regulaciones de agencias como la FDA, se ha vuelto esencial. Estos factores distantes tienen repercusiones directas en costos logísticos, disponibilidad de insumos y viabilidad de exportaciones mexicanas.
La industria del envase y embalaje mexicana se encuentra en una encrucijada. El desafío no es solo resistir la incertidumbre actual, sino convertirla en oportunidad para fortalecer la base productiva nacional. Innovar, diversificar mercados, certificar procesos y colaborar internamente son las piezas del rompecabezas que permitirán que México no solo sobreviva a la reconfiguración geopolítica, sino que crezca y lidere en el nuevo orden comercial global. El tiempo para actuar, según los expertos, es ahora.

📰 Fuente: Google News
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