Si queremos entender hacia dónde van las reglas del comercio electrónico transfronterizo, hay que voltear a mirar los tribunales británicos. El juicio que enfrenta a dos de los mayores competidores de la moda rápida low-cost comenzó el lunes en la Corte Superior de Londres. En este litigio, la firma Shein acusó formalmente a Temu de infringir sus derechos de autor a una escala que calificó de “industrial”. Por su parte, la compañía propiedad de PDD Holdings respondió que su rival está utilizando el sistema judicial como una estrategia deliberada para asfixiar la libre competencia en el mercado.
Durante la primera audiencia de este caso histórico, Benet Brandreth, abogado de la parte demandante, fue directo al señalar las intenciones de la contraparte: “Se trató de un intento de adelantarse a un actor ya existente en el mercado y, en nuestra opinión, Temu ha tratado de obtener una ventaja desleal”. El desenlace de este conflicto tiene implicaciones estructurales que van más allá de ambas marcas, ya que podría redefinir cómo las plataformas de eCommerce gestionan la propiedad intelectual en un entorno donde los catálogos se renuevan semanalmente.
La disputa de Shein contra Temu por fotos y diseños duplicados
El argumento central en la demanda de Shein es que Temu utilizó miles de imágenes de su propiedad —fotografías tomadas originalmente por sus empleados— para promocionar y vender copias de sus prendas dentro de su marketplace. La firma con sede en Singapur sostiene que la plataforma rival replicó sus productos más populares y los anunció usando exactamente el mismo material visual sin ninguna autorización previa.
El equipo legal de la parte demandante comparó la postura de la defensa con “el acusado esperando a ver si los testigos se presentan, solo para declararse culpable”. Según sus declaraciones, la empresa acusada decidió retirar su defensa frente a los reclamos de derechos de autor sobre casi 2,300 fotografías, un movimiento que se interpreta como un reconocimiento tácito de la falta.
A pesar de esto, los portavoces de Temu rechazan categóricamente las acusaciones de Shein. Señalaron que la misma Corte Superior falló a su favor en abril en 15 de las 20 muestras de productos examinadas, luego de que su rival retirara esa parte del reclamo. Para ellos, la demanda no busca proteger la propiedad intelectual de forma legítima, sino frenar a un competidor que avanza a mayor velocidad.
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La contrademanda de Temu y el debate de las exclusividades
La estrategia de la defensa no se limitó a responder los ataques. Se presentó una contrademanda formal exigiendo una indemnización por daños y perjuicios, argumentando afectaciones comerciales tras haber tenido que dar de baja miles de anuncios cuando la contraparte obtuvo una orden judicial inicial en su contra.
El caso añade una segunda línea de tensión muy importante para el sector comercial. Los abogados defensores alegan que la estrategia de mercado de su rival infringe las leyes de competencia al amarrar a los proveedores de moda rápida mediante acuerdos exclusivos de fabricación. En la práctica, esto impide que los talleres que producen para una marca puedan venderle los mismos diseños a la otra, una política que consideran restrictiva y anticompetitiva.
Esta parte del litigio, sin embargo, tomará más tiempo en resolverse. El tribunal fue notificado de que el caso relacionado con los contratos de exclusividad se juzgará formalmente hasta el próximo año. Para los analistas de la industria del eCommerce, si el juez determina que se actuó de forma desleal con estas restricciones, se obligará a cambiar la dinámica de contratos, precios y disponibilidad en el mercado global.
Lo que está en juego para el comercio minorista online
Hoy en día, estas dos organizaciones representan los modelos más disruptivos del comercio minorista online. Mientras una construyó su imperio en la producción ultrarrápida impulsada desde China, la otra ha registrado un crecimiento vertiginoso desde su lanzamiento en Estados Unidos en 2022 gracias a una agresiva estrategia de precios.
Más allá del escrutinio regulatorio que ambas marcas enfrentan en diversos países por temas operativos o de cadena de suministro, la disputa en Londres pone el foco en la estrategia digital: quién controla los activos visuales en una industria donde la velocidad de copia suele superar a la velocidad de innovación. El juicio sentará un precedente definitivo sobre el uso de imágenes protegidas en plataformas de terceros dentro del comercio electrónico moderno.







