Si manejas una empresa que vende a crédito en México, sabes perfectamente que cobrar a tiempo es una batalla diaria. No siempre es un problema de clientes insolventes; a menudo, el obstáculo está en la misma administración y al respecto, un informe sectorial reciente realizado por Trevipay revela que el 41% de las ventas a crédito en el país sufren por facturas vencidas.
Lo sorprendente es que el 38% de estos retrasos no ocurren por falta de liquidez del comprador, sino por errores administrativos, disputas de facturación y flujos manuales lentos. Para resolver esta desconexión, la tecnológica financiera TreviPay organizó un panel de expertos enfocado en la necesidad de automatizar estos procesos y ofrecer experiencias de pago B2B tan fluidas como las del sector de consumo.

La apuesta de TreviPay por un crédito comercial más ágil
La ineficiencia administrativa impacta las ventas mucho antes de que aparezca la falta de solvencia. Mientras el mercado exige inmediatez, los flujos internos de muchas empresas siguen atrapados en dinámicas lentas, y en este escenario, la compañía estadounidense está relanzando su plataforma en México tras ocho años de presencia en el mercado nacional.
Fundada en 1978, la firma nació prácticamente antes de que se acuñara el término “fintech“, y hoy busca aplicar esa experiencia acumulada para eliminar los silos que dividen a las organizaciones. México cuenta con una base sólida para liderar los pagos digitales en la región: rieles de pago instantáneos, un fuerte dinamismo manufacturero gracias al nearshoring y una facturación electrónica sumamente avanzada mediante el CFDI, sin embargo, Martha Salinas, Chief Commercial Officer (CCO) de TreviPay, advierte que falta un eslabón clave para consolidar este desarrollo económico.
“México tiene tres de las cuatro piezas estratégicas. Lo que nos falta es la cuarta: un crédito comercial instantáneo, transfronterizo y que elimine por completo el riesgo de impago para el vendedor”, detalló la ejecutiva.
El verdadero freno comercial radica en los sistemas tradicionales de evaluación que tardan semanas en autorizar una línea de crédito. En el contexto empresarial actual, una espera de quince días equivale a perder un cliente. Según Salinas, la tecnología debe estar al servicio de la relación de negocios, no reemplazarla. El secreto está en saber cuándo automatizar y cuándo recurrir al juicio humano; el error común es intercambiar esos roles.
Para agilizar el proceso sin comprometer la seguridad, las soluciones de software permiten evaluar riesgos en minutos. Santiago De La Lama, Business Development Manager de la firma, explica que es viable integrar procesos de cumplimiento como el “Conoce a tu Cliente” (KYC) y de prevención de lavado de dinero (AML) de forma invisible en el flujo digital. Esto dota de velocidad a la transacción y mantiene el control financiero en todo momento.
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Omnicanalidad y consistencia: la fórmula de TreviPay
En sectores de alta complejidad en América Latina, como el automotriz, la gestión de flotas y los fabricantes de equipo original (OEMs), suele existir una fricción natural: Ventas busca cerrar contratos rápido, mientras que Finanzas necesita proteger el capital de trabajo. Una solución a este conflicto es el “Pay by Invoice”, que permite transferir el riesgo de crédito a un tercero especializado.
Al implementar este esquema, los proveedores cobran de inmediato, reduciendo los Días de Ventas Pendientes (DSO) y asegurando un flujo de caja predecible. La tecnología de la plataforma centraliza la información para asegurar que la experiencia del cliente sea idéntica en el comercio electrónico, con el vendedor o en la sucursal física. Si la experiencia de crédito se fragmenta según el canal de compra, la estrategia omnicanal falla.
El comprador B2B pide un producto o servicio y solicita que se le facture con un plazo de pago (por ejemplo, a 30, 60 o 90 días).
La plataforma de TreviPay actúa como la infraestructura que financia y gestiona ese proceso: le paga inmediatamente al proveedor (reduciendo su DSO) y se encarga de cobrarle al comprador cuando se cumpla el plazo de la factura, asumiendo el riesgo de impago.
Actualmente, la compañía opera en más de 33 países con 20 monedas distintas y una infraestructura de 96 cuentas bancarias globales. Esta escala internacional permite a las empresas mexicanas expandirse con mayor facilidad. De hecho, Carlos Carrera, Regional Account Manager de TreviPay, destaca que el sistema de facturación CFDI en México es una referencia a nivel mundial, lo que ha servido para preparar y adaptar la plataforma tecnológica a las exigencias de otros mercados globales.
Al final, automatizar la cobranza no solo optimiza la tesorería; transforma la relación comercial. El vendedor tiene la tranquilidad de un cobro seguro y el comprador obtiene los plazos de financiamiento flexibles que requiere para operar, eliminando las ineficiencias que antes retrasaban casi el 40% de las transacciones.
Imagen: Evento Trevipay







