
El Global Entrepreneurship Monitor advierte que la adopción desigual de tecnología está creando una brecha competitiva que amenaza la viabilidad de nuevos negocios. Mientras algunos emprendedores integran la IA para innovar y expandirse, otros avanzan lentamente, ampliando una distancia que impacta directamente en sus capacidades de supervivencia y crecimiento en mercados cada vez más digitalizados.
La adopción desigual de herramientas digitales profundiza las disparidades
De acuerdo con el reporte del Global Entrepreneurship Monitor 2025/2026, elaborado en colaboración con el Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera del Tecnológico de Monterrey, menos de uno de cada tres nuevos emprendedores en 19 de 48 economías analizadas considera que la Inteligencia Artificial será clave para sus operaciones. Este dato refleja una realidad incómoda: la transformación digital no avanza de manera uniforme en el mundo, y la brecha resultante ya no se limita al simple acceso a internet, sino a la capacidad estratégica de convertir la tecnología en ventaja competitiva.
Aileen Ionescu-Somers, directora ejecutiva del GEM, fue enfática al presentar los hallazgos durante el lanzamiento del estudio en Monterrey. La verdadera frontera digital ya no radica en conectividad básica, sino en la habilidad de aprovechar tecnologías avanzadas para generar valor empresarial. Esto significa que la inversión pública estratégica en alfabetización en inteligencia artificial y en infraestructura tecnológica robusta no es un lujo aspiracional, sino una necesidad económica urgente para cualquier nación que quiera mantener competitividad en el largo plazo.
Geografía desigual: algunos países avanzan, otros se quedan atrás
El análisis de 48 economías revela patrones geográficos intrigantes. Países como Angola, Brasil y Emiratos Árabes Unidos muestran mayores niveles de adopción de IA entre emprendedores tempranos, mientras que Polonia, Suecia y Finlandia presentan menores índices de integración tecnológica en nuevos negocios. Lo más revelador es que estas diferencias no responden únicamente al nivel de desarrollo económico de cada país.
Las brechas responden más bien a factores complejos e interrelacionados: acceso a programas de capacitación especializados, confianza en la tecnología, solidez del ecosistema de apoyo emprendedor, disponibilidad de infraestructura digital confiable y políticas públicas que promuevan su adopción. Reducir estas disparidades requiere intervenciones integrales que vayan más allá de simplemente dotar de computadoras o conexión a internet a nuevos empresarios.
El reporte recomienda expresamente que los gobiernos y organismos privados fortalezcan la inversión en infraestructura tecnológica integral, incluyendo ciberseguridad robusta, y promuevan programas de alfabetización en IA enfocados especialmente en su uso responsable y estratégico. Sin estas intervenciones coordinadas, el dinamismo empresarial de muchas regiones seguirá limitado por la incapacidad de sus emprendedores para competir con aquellos que sí manejan estas herramientas.
Más allá de la tecnología: cambio de valores en el emprendimiento moderno
Mientras se acentúa la brecha tecnológica, emerge un fenómeno paralelo que reconfigura las prioridades del emprendimiento contemporáneo. El estudio reveló que el 84% de los emprendedores en etapa temprana considera el impacto social o ambiental al tomar decisiones de negocio, un cambio radical respecto a modelos anteriores centrados exclusivamente en maximizar rentabilidad. Esta evolución sugiere que la nueva generación de empresarios busca crear valor de manera multidimensional.
La resiliencia también emerge como característica distintiva del ecosistema emprendedor global. Aunque el miedo al fracaso continúa siendo un obstáculo importante que paraliza a dos de cada cinco adultos potencialmente emprendedores, quienes han cerrado negocios previamente demuestran mayor probabilidad de volver a intentarlo. Este “coraje emprendedor” refuerza la idea de que el aprendizaje de fracasos anteriores genera confianza para reintentar.
En términos de equidad de género, los hallazgos ofrecen matices importantes. En nueve de 23 economías de ingreso medio, las mujeres emprenden al mismo nivel o incluso superior al de los hombres, indicativo de que bajo condiciones adecuadas los sesgos se pueden revertir. Paralelamente, la participación juvenil alcanza niveles históricos en el ecosistema emprendedor, aunque persisten brechas de género que siguen limitando el potencial económico que podría activarse con mayor inclusión.
México como referente en medición de actividad emprendedora
El Tecnológico de Monterrey, a través de su Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera, ha integrado la red internacional del GEM durante más de dos décadas, consolidándose como la única universidad mexicana participante en este consorcio global de investigación. Su aportación resulta estratégica para entender la salud real del ecosistema emprendedor nacional.
El valor del estudio anual radica en que mide la actividad emprendedora enfocándose en las personas involucradas, no solo en empresas registradas formalmente. Esta perspectiva genera hallazgos relevantes para múltiples sectores: desde el diseño de modelos educativos innovadores hasta programas de generación de empresas y estrategias de desarrollo regional como los distritos de innovación. Manuel Aguirre, director del IEEGL, destacó que estos datos proporcionan información fundamental para que gobiernos, universidades y organismos del sector privado diseñen políticas e intervenciones más efectivas.
La realidad es que la inteligencia artificial ya no es un factor futuro de diferenciación empresarial: es presente. Los emprendedores que logran integrarla estratégicamente acceden a nuevas fuentes de eficiencia operativa, capacidades para innovar productos y servicios, y oportunidades de expansión a mercados que de otro modo permanecerían inaccesibles. Aquellos que no avanzan en esta dirección enfrentan una competencia cada vez más desfavorable en entornos empresariales digitalizados. La brecha que el GEM documenta no es simplemente tecnológica; es una brecha de oportunidades económicas que, sin intervención deliberada, seguirá ampliándose.

📰 Fuente: Google News
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